Escrito por Gerardo de la Garza "El Marques".
Ayer, la muchachada cultural regiomontana se dio cita en el auditorio MARCO para la presentación del más reciente libro de la escritora capitalina Aline Pettersson (1938) de título "Deseo".
El ambiente minimalista del auditorio del conocido museo macroplacero fue testigo de la plática que la novelista, cuentista y poeta ganadora del premio Latinoamericano y del Caribe Gabriela Mistral en 1998, comenzó con reflexiones de la autora sobre los alcances de la tecnología sobre las editoriales que ha dado nacimiento a los llamados "libros virtuales", además de declarar que la lectura es un acto tan placentero que llegó a declarar que "el que lee nunca esta solo". Por desgracia después comentó que sus tres nietos son pésimos lectores y aunque ha tratado de que adquieran la costumbre de leer "no los ha convencido del todo", lo cual para un lector empedernido como un servidor se le hace equivalente a una tragedia de tintes griegos o shakespereanos.
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En "Deseo", Pettersson ve a la mujer con mirada erótica y aunque pretende hablar de erotismo, también se lanza a hablar de otras cosas en una búsqueda literaria de grandes alcances. A continuación vino el momento simpático de la velada en donde la Sra. Pettersson manifestó su miedo en que su libro fuera vendido en "sex shops" debido a que, equivocadamente, la mayoría de la gente lo ha catalogado como un texto exclusivamente sobre el placer carnal.
Acto seguido, la escritora hizo un análisis muy concienzudo sobre la naturaleza del deseo, el cual nos lleva a buscar no solo pareja sino objetos y hasta situaciones que nos mueven por lo que "si se deja de desear, se deja de vivir". Los deseos son los que nos dan nuestros sentidos y el libro no es más que haber puesto el deseo por escrito.
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La intelectual no se compara con novelistas eróticas de la talla de Ana Clavel, Adriana González Mateos o Rosa Beltrán, explicando que lo que ella trata de describir es el desarrollo de ese anhelo que una siente por algo o alguien. Más adelante comentó la experiencia que tuvo de que un maestro del ITESM ya fallecido de nombre Ramón Martínez hiciera leer a sus alumnos su novela "Sobre ella misma", sobre su encuentro con este profesor y las expectativas que éste tenía sobre ella.
Otro de los temas de los que se habló fue sobre el concepto de la soltería, el cual ya ha cambiado más o menos a partir de la entrada a este s. XXI en donde ya no existe la típica "tía solterona" la cual no se casa por órdenes de sus padres con el fin de que los cuide en los últimos años de su vida, práctica muy habitual en la familia mexicana del pasado siglo XX. "Ahora las solteras tienen mucha más libertad de la que tenían hace años". La propia escritora contó que tenía una tía solterona, quien era considerada como la "tonta" de la familia, con quien llegó a tener muchas pláticas, en las cuales, poco a poco, llegó a descubrir su parte secreta, la cual era hacer comentarios muy prejuiciosos.
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A continuación, el respetable fue complacido con la lectura por la autora de uno de los cuentos del libro de título "La lluvia" que a mi parecer tenía dejos de Xaviera Hollander, ya que describía concienzudamente el acto de un escarceo amoroso entre la protagonista Leonora y un hombre durante un apagón causado por la lluvia, situación que pasa muy seguido en la ciudad de México.
Ya como colofón, la escritora narró una anécdota en que dos mujeres desconocidas la hablaron por teléfono para agradecerle por escribir la colección de poemas "Cautiva estoy de mí" (1980) ya que les dio las palabras para decírselas a sus parejas.... Nunca supo quienes fueron.
Y así es como después de una sesión de preguntas, acabo esta plática deseosa en el mero centro de Monterrey.
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